Artrosis en ancianos:
Causas, manifestaciones y tratamientos.
Si tienes un padre, una madre o un abuelo que últimamente se queja de las rodillas al levantarse del sofá, o le cuesta cada vez más subir las escaleras de casa, seguramente estás viendo de cerca lo que es la artrosis. No es «cosa de la edad» sin más, ni hay que resignarse a verla empeorar sin hacer nada: es una enfermedad con nombre, con causas conocidas y, sobre todo, con tratamiento.
La artrosis es una enfermedad reumática, degenerativa, que cursa con brotes dolorosos y periodos de remisión más o menos asintomáticos. Es por tanto, un reumatismo crónico que precisará para su correcto tratamiento, de una acción conjunta e integral desde las distintas especialidades sanitarias.
Pese a ello se desconoce el motivo real que determina esta patología; actualmente, se cree en factores de distintas teorías. El tratamiento en la actualidad es paliativo, es decir: no existe una cura que revierta el desgaste del cartílago, pero sí herramientas que marcan una diferencia real en el día a día, reduciendo el dolor, frenando el avance y ayudando a mantener la movilidad y la independencia el mayor tiempo posible. Ahí es donde entra la fisioterapia.
→ Causas:
A día de hoy, no se conocen con exactitud las causas que producen la artrosis, pero existen algunos factores de riesgo asociados a su aparición:- Edad: aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años.
- Sexo: afecta sobre todo a mujeres mayores de 50-55 años.
- Genetica: puede ser también una enfermedad hereditaria. En concreto, la herencia genética en el desarrollo de la artrosis puede llegar a ser hasta de un 65 por ciento.
- Actividad laboral: la repetición de los movimientos articulares puede llevar, a largo plazo, a la sobrecarga articular. Por eso, determinadas actividades laborales (peluqueras, albañiles, etc.), pueden provocar la aparición de artrosis.
- Actividad física elevada: los deportistas de élite tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
- Menopausia: la disminución de los niveles de estrógenos que se produce con la llegada de la menopausia es uno de los factores de riesgo para su desarrollo.
- Obesidad: no parece participar en el desarrollo de artrosis, pero sí que puede agravarla en determinadas articulaciones como las rodillas.
- Traumatismos: fracturas y lesiones pueden ser un factor desencadenante.
→ Manifestaciones:
- Dolor: Dolor limitante y agudo que altera el estado de ánimo del paciente. Inflamación.
- Limitación progresiva de la movilidad.
- Atrofia muscular.
- Deformidad articular progresiva: Agrava las manifestaciones anteriores.


Las articulaciones son los componentes del esqueleto que permiten la conexión entre dos huesos (como por ejemplo el codo, la rodilla, la cadera, etc.) y, por lo tanto, el movimiento. El cartílago es el tejido encargado de recubrir los extremos de estos huesos y es indispensable para el buen funcionamiento de la articulación puesto que actúa como un amortiguador.
La artrosis provoca el deterioro del cartílago articular provocando que los huesos se vayan desgastando y aparezca el dolor. A medida que el cartílago va desapareciendo, el hueso reacciona y crece por los lados (osteofitos) produciendo la deformación de la articulación.
Es por eso que en este sentido, es muy importante un tratamiento de fisioterapia adecuado para paliar los síntomas y así tener mejor calidad de vida.
Uno de los errores más comunes es pensar que, si duele, lo mejor es moverse lo menos posible. Es justo al revés. La inmovilidad es la peor aliada de una articulación con artrosis: los músculos que la rodean se debilitan, la articulación pierde aún más movilidad y el dolor, lejos de mejorar, se cronifica. El ejercicio terapéutico bien pautado —no cualquier ejercicio, sino uno adaptado a cada articulación y a cada persona— es hoy una de las herramientas con más evidencia para frenar el deterioro y mejorar la calidad de vida.
En Neurofisio Sevilla trabajamos la artrosis con un enfoque integral: control del dolor, recuperación de la movilidad articular, fortalecimiento de la musculatura que protege la articulación y educación sobre cómo moverse en el día a día sin generar más desgaste del necesario. Y lo hacemos donde de verdad marca la diferencia para una persona mayor: en su propia casa, sin el esfuerzo añadido de un desplazamiento que muchas veces duele más que la propia sesión.


→ Tratamientos:
- Reposo en brotes dolorosos y tratamiento postural.
- Reducción ponderal y uso de ortesis adecuadas.
- Termoterapia superficial.
- Técnicas masoterapia e inducción miofascial.
- Hidroterapia (aguas cloruradas, sulfatadas o sulfutadas).
- Prevenir con las técnicas descritas y órtesis correctoras, que pueden ser dinámicas o estáticas.
- Ergoterapia.
- Hidrocinesiterapia.
- Técnicas cinesiterapia adecuadas al momento evolutivo con el objetivo de tonificar la musculatura y así aumentar la estabilidad articular.
- Electroterapia antiinflamatoria y analgésica (magnetoterapia, Onda corta, U.S, Iontoforesis…).