Fisioterapia para mayores a domicilio en Sevilla
Antes tus padres te cargaban en brazos, ahora se sienten una carga. Ayúdales a que dejen de sentirse así.
Muchas personas mayores nos dicen que sienten que están molestando porque dependen mucho de sus hijos e incluso de algún vecino.
Nos encargaremos de que estén más fuertes que el vinagre para que dejen de sentirse así y tengan más independencia.
Lo que tú ganas (y tus padres también) con la fisioterapia geriátrica a domicilio
Sabes lo complicado que es encajar en tu agenda llevar a tus padres a rehabilitación.
Entre el trabajo, las reuniones y las obligaciones del día a día, te falta tiempo por todas partes.
Lo bueno es que todo eso te lo quitas de encima. Nosotros vamos directamente a su casa y allí se realiza la fisioterapia, adaptada a ellos.
Y lo mejor: no necesitas estar en cada sesión. Si quieres saber cómo va todo, te mandamos un mensaje por WhatsApp. Así estás al tanto de cada paso, sin tener que mover un dedo ni cambiar tus planes.
Tus padres ganan porque reciben un tratamiento más personalizado, sin desplazamientos y en la comodidad de su casa. Y tú te quitas la presión de coordinar más cosas de su día a día.
Llamas a tu padre y te cuenta que hoy no ha salido de casa porque le dolía la pierna otra vez. Algo tiene que cambiar pronto.
Llamas a tu padre y lo mismo de siempre: “hoy no he salido porque me duele la pierna” o “mejor me quedo en casa, estoy cansado”.
Y ahí estás tú, con el runrún en la cabeza: esto no va a mejorar solo.
Sabes que, si sigue así, cada vez se va a mover menos, y claro, el sofá y la cama no le están haciendo ningún favor.
Te lanzas a buscar una cita médica o una revisión, y… ¡boom! Las famosas listas de espera.
Semanas, a veces meses para que le vean.
Y mientras tanto, tu padre sigue sin moverse, y tú te comes la cabeza pensando que, cuando por fin le toque, ya estará mucho peor.
Vamos, que es desesperante. Quieres actuar ya, pero parece que todo va a cámara lenta. Y claro, mientras el tiempo pasa, la cosa no va a mejor.
Es justo en ese punto donde tener a mano un equipo grande de fisios especializado en geriatría, que encima van a domicilio, cambia todo el panorama.
Tenemos flexibilidad y rapidez porque somos un equipo de 9 fisioterapeutas. por eso podemos estar en casa de tus padres en 24h.
Zero complicaciones.
El médico solo hace poner y quitar pastillas para ver si con suerte esta vez va todo mejor, como si de nuevo se jugase a la lotería
¿Te suena?
Cada vez que hablas con tus padres, la misma historia: «Me han cambiado las pastillas otra vez».
Y tú, pensando el «a ver si ahora sí funciona», cuando en el fondo sabes que eso es más jugar a la lotería que otra cosa.
El problema no son solo las pastillas.
¿Sabes qué más les falla?
El moverse.
Porque, entre tanto sofá y cama, se les están quedando las piernas de adorno.
Pero claro, intentar que tu padre o tu madre hagan ejercicio por su cuenta es misión imposible.
Por eso la fisioterapia para personas mayores a domicilio es la jugada ganadora.
En vez de más pastillas, mandamos un fisio que vaya a su casa y los pone a moverse sin que ni siquiera tengan que salir de casa.
Todo sin líos, ni taxis, ni agendas imposibles.
Así que, si estás harto de que la salud de tus padres dependa de cambiar pastillas como si fuera un bingo, es hora de cambiar el enfoque.
Menos pastillas, más movimiento.
Y la tranquilidad de que, esta vez, sí hay algo que funciona bastante mejor.
Y no es que lo digamos nosotros, lo dice un montón de estudios científicos.
Preguntas frecuentes e indiferentes
¿En qué os diferenciáis de otros servicios de fisioterapia a domicilio en Sevilla?
Fisioterapeutas buenos hay muchos. Cualquier fisioterapeuta profesional está preparado para hacer bien su trabajo a nivel clínico.
La diferencia no está ahí.
La diferencia está en cómo se hace el servicio. En nuestro caso, hay varias cosas importantes.
La primera es la rapidez: Podemos darte cita en 24 horas. Y eso es posible porque somos un equipo grande y llevamos más de 15 años trabajando en Sevilla, siendo uno de los servicios más antiguos de fisioterapia a domicilio.
La segunda es el tipo de profesional: No todo el mundo está preparado para tratar con personas mayores. No es solo hacer ejercicios o tratar un dolor. Es entender cómo está esa persona ese día, saber adaptarse, tener paciencia y saber manejar situaciones que no siempre son fáciles.
Y la tercera es el seguimiento: Aquí no vienes, haces la sesión y ya está. Si tienes cualquier duda o problema, puedes escribirnos o llamarnos. Y quien te va a responder no es una recepcionista ni alguien que no tiene ni idea de fisioterapia y tiene que decirte que ya te llamarán.
Aquí te responde directamente un fisioterapeuta. Y en este caso, siempre soy yo. Eso hace que cualquier duda o problema se resuelva rápido, normalmente en el mismo día.
Sin esperas y sin intermediarios.
¿Por qué sois más caros que otros servicios de fisioterapia a domicilio?
Por una razón muy clara: el equipo humano.
Este tipo de servicio no es fácil. No es lo mismo trabajar en una clínica que ir a domicilio.
Aquí hay tráfico, aparcamiento, desplazamientos… y además entramos en la casa del paciente, en su entorno, no en el nuestro. Eso exige mucho más a nivel profesional y personal.
Y lo más difícil de todo es tener un equipo estable, de confianza y que trabaje bien. Si no se paga bien, ese equipo no se mantiene. La gente se va.
Por eso hay pacientes que llevan 4 o 5 años con el mismo fisioterapeuta. Eso no pasa por casualidad. Nosotros apostamos por cuidar al profesional para que cuide bien al paciente.
Preferimos pagar mejor, tener un equipo estable y ofrecer un servicio más cuidado. Eso hace que el precio sea más alto que otras opciones. Pero también hace que el servicio sea diferente.
¿Cómo sé que el fisioterapeuta que viene es bueno?
Todos los fisioterapeutas tienen que estar titulados y colegiados. Eso es obligatorio. Pero eso no es lo que marca la diferencia.
Cualquier fisioterapeuta bien formado sabe hacer su trabajo a nivel técnico. El verdadero cambio está en otra parte. Y es que no todo el mundo está preparado para trabajar con personas mayores.
Hay una parte emocional muy importante. Hay días en los que están bien y otros en los que no tienen ganas, están más apagados o más sensibles.
Y ahí es donde se marca la diferencia. En saber cómo llevar a la persona.
En saber cuándo apretar y cuándo no. En motivar sin forzar. En tener paciencia y generar confianza. Eso no se aprende en la facultad.
Eso es actitud, experiencia y forma de trabajar.
¿Qué pasa si mi padre o mi madre no quieren hacer fisioterapia?
Esto pasa mucho más de lo que parece. Y normalmente hay dos motivos detrás: desconocimiento y miedo.
Miedo a que les hagan daño, a que no sirva para nada, o simplemente a salir de su rutina. Y claro, si esperamos a que ellos den el paso por sí solos, en la mayoría de los casos no lo van a dar.
No porque no lo necesiten, sino porque no lo ven claro. Aquí es donde entra el papel del hijo. No se trata de obligar. Se trata de ayudarles a tomar una decisión mejor.
De dar ese primer paso cuando sabes que puede venirles bien. De hecho, muchas veces nos encontramos con pacientes que al principio venían con dudas…
y después dicen: “menos mal que mi hijo insistió, porque si fuese por mí, no habría empezado”.
Por eso, más que esperar a que se animen solos, lo importante es facilitar ese inicio. Una primera sesión. Valoramos, tratamos y ven cómo se sienten.
Y a partir de ahí, ya se decide con más información y con otra perspectiva. Pero ese primer paso, casi siempre, lo da el hijo.
¿Qué pasa si no hacemos nada?
Pasa más de lo que parece. Muchas veces hay varios hermanos y cada uno opina una cosa. Uno quiere empezar ya, otro prefiere esperar, otro dice que mejor ver qué dice el médico…
Y al final, entre unas cosas y otras, no se hace nada. Otras veces se está esperando a que la aseguradora dé el visto bueno. O a que llegue una cita de la Seguridad Social.
Y claro, eso lleva tiempo.
Y el problema es que ese tiempo no se recupera. Mientras tanto, la persona mayor se mueve menos, pierde fuerza y cada vez depende más.
Entiendo perfectamente que todo esto pase. Pero también es un error quedarse parado esperando. Porque las cosas no mejoran solas.
Ni por reposo, ni por esperar, ni por cambiar pastillas. Por eso recomendamos empezar una primera sesión. Valoramos, tratamos y te explicamos todo. Y a partir de ahí decides. Pero al menos ya has hecho algo.
¿Y si no están motivados para hacer ejercicio?
Es completamente normal. Una persona mayor que se encuentra mal no suele estar motivada. Se siente más dependiente, ve que ya no puede hacer cosas que antes hacía sin problema y muchas veces compara cómo estaba antes con cómo está ahora.
Eso, a nivel emocional, pesa mucho.
Además, muchas veces no son conscientes del beneficio que tiene moverse en su situación. Por eso no se trata de obligar. Se trata de ayudarles a entenderlo y de ir poco a poco.
En cada sesión trabajamos también esa parte: que vean pequeños avances, que ganen confianza y que entiendan que pueden mejorar. Ahí es donde empieza a cambiar la motivación.
¿Y si no vemos mejoría con la fisioterapia a domicilio?
No todos los casos evolucionan igual ni al mismo ritmo. Influyen muchas cosas: el problema, el tiempo que lleva, la edad o la situación de la persona.
Por eso es importante dar un tiempo razonable al tratamiento. Dicho esto, si vemos que no hay evolución o que el enfoque no es el adecuado, te lo diremos. No tiene sentido seguir con algo que no está funcionando.
¿Cómo sé que no vais a alargar el tratamiento innecesariamente?
Porque no lo necesitamos y porque eso sería estafar. Llevamos más de 15 años trabajando y si seguimos aquí es, en gran parte, por el boca a boca.
Además, la gente no es tonta. Cuando un servicio funciona y es honesto, se nota. Y cuando no lo es, también.
Nosotros vivimos de que los pacientes, sus hijos y otras personas hablen bien de nosotros. Y eso no se consigue alargando tratamientos sin sentido. Se consigue siendo claros y haciendo bien el trabajo.
¿Cuándo podéis empezar?
Normalmente en 24 horas. Intentamos adaptarnos lo antes posible para no alargar la situación.
¿Cuánto cuesta una sesión de fisioterapia a domicilio en Sevilla?
Una sesión cuesta 65€. También tenemos bonos para varias sesiones (enlace de precios)
¿Cuánto dura cada sesión de fisioterapia a domicilio?
45 minutos.
Después de más de 15 años trabajando con personas mayores, hemos visto dos cosas muy claras:
Muchos pacientes se agotan antes de una hora. Y cuando no se agotan, el tejido se sobrecarga más de la cuenta.
No se trata de hacer más tiempo. Se trata de hacer un tratamiento de calidad, el tiempo necesario. Y 45 minutos bien trabajados son más que suficientes.
¿Cada cuánto necesitan sesiones de fisioterapia a domicilio?
Depende del caso.
Esto lo decidimos después de la primera sesión, cuando ya sabemos exactamente qué necesitan.
¿Siempre será el mismo fisioterapeuta?
Sí.
Así hay continuidad, confianza y un mejor seguimiento del caso. Muchos pacientes llevan años con el mismo profesional.
¿Cómo puedo saber la evolución de mis padres?
Muy sencillo.
Si en cualquier momento quieres saber cómo está tu padre o tu madre, nos escribes por WhatsApp. Y te mandamos un audio del fisioterapeuta explicándote cómo va todo, qué hemos trabajado y cómo está evolucionando.
Así tienes la información clara, directa y sin complicaciones.
¿Puedo estar presente en la primera sesión de fisioterapia?
Sí, y es muy recomendable.
Así conoces al fisioterapeuta, ves cómo trabaja y entiendes bien qué le pasa a tus padres y cómo vamos a ayudarles desde el principio.
¿Os podéis adaptar a mi horario?
Sí.
Sabemos que no siempre es fácil cuadrar horarios, así que intentamos adaptarnos lo máximo posible para que puedas estar en esa primera sesión si quieres
¿Y si no puedo estar porque trabajo o vivo fuera?
No pasa nada.
Después de la sesión te mandamos un audio explicándote todo (como si estuvieses presente): cómo están, qué hemos hecho y cómo vamos a enfocar el tratamiento de fisioterapia.
Así estás informado sin necesidad de estar presente.
¿Qué hacéis exactamente en una sesión?
Depende del caso.
Trabajamos movilidad, fuerza, equilibrio o dolor, siempre adaptado a la persona.
¿Qué problemas tratáis con fisioterapia?
Tratamos todo lo relacionado con la movilidad, el dolor y la pérdida de autonomía. Algunos de los casos más habituales son:
– Recuperación tras prótesis de cadera o rodilla
– Postoperatorios (fracturas, caídas, cirugías…)
– Pérdida de fuerza por encamamiento o inactividad
– Dificultad para caminar o levantarse
– Problemas de equilibrio y riesgo de caídas
– Dolor crónico (espalda, rodillas, cadera…)
– Artrosis y artritis
– Debilidad muscular general
– Mala circulación en piernas
– Rigidez o falta de movilidad
– Rehabilitación tras ingreso hospitalario
– Personas que cada vez se mueven menos y necesitan activarse
¿Es mejor a domicilio que en clínica?
En muchos casos, sí.
Y no porque en una clínica se trabaje peor, sino porque en casa conocemos muchísimo mejor el entorno real del paciente.
¿Dónde pasa más tiempo una persona mayor? En su casa.
Y ahí es donde vemos de verdad cómo se mueve, qué dificultades tiene, qué vicios ha cogido, cómo se sienta, cómo se levanta, qué puede hacer y qué no.
No solo conocemos la casa. Conocemos su entorno al completo. Eso en una clínica no lo ves. Por mucho que el paciente o la familia te lo cuenten, no es lo mismo que verlo con tus propios ojos.
Por ejemplo, si a una persona le cuesta levantarse de la cama, si no estás viendo esa cama, esa altura, ese espacio o cómo se coloca, no sabes realmente qué está pasando ni cómo ayudarle del todo.
En cambio, cuando estás en su casa, lo estás viendo todo.
Y eso te permite adaptar mucho mejor el tratamiento, los ejercicios y las recomendaciones a su realidad de verdad. Al final, no se trata solo de tratar un dolor o de mandar ejercicios.
Se trata de entender cómo vive esa persona, cómo se mueve en su día a día y qué le está limitando. Y en eso, la fisioterapia a domicilio tiene una ventaja muy grande frente a la clínica.
¿Trabajáis con seguros médicos?
No.
Las tarifas que pagan las aseguradoras son muy bajas y no permiten ofrecer un servicio de calidad a domicilio. Por eso trabajamos de forma privada.
¿Qué pasa si tengo que cambiar o cancelar una cita?
No pasa nada.
Nos avisas con un mínimo de 3h de antelación y lo cambiamos sin problema.